El Hogar de Niños Pastor Ángel Bonatti ya tiene su propia sala de computadoras

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Margarita Castro preside desde hace 20 años en el Hogar de Niños Pastor Ángel M. Bonatti de Villa Pueyrredón, junto a su esposo Fidel y sus hijos.  Su historia con la Fundación Equidad comenzó gracias a Internet, ya que descubrió nuestra ONG googleando en la web. Siempre recuerda que una de las cosas que más le llamó la atención fue logo del ‘ganchito’ de Equidad.  

Al conocer un poco más sobre nuestra organización y misión solidaria, no dudó en ponerse en contacto con nosotros mediante el formulario de solicitud de PC.

El Miércoles 21 de Noviembre de este año, durante una tarde de mucho calor, Equidad se hizo presente en el hogar con varias PC para entregar y Margarita y Fidel nos abrieron alegremente las puertas de esta institución. 

Al ingresar nos dimos cuenta que estábamos frente a una gran familia, la cual transformó su vida para acompañar y contener a adolescentes y niñas en situación de vulnerabilidad; brindándoles un hogar seguro, cálido, apoyado en pilares de fe, respeto y amor.

 

“Un día vinieron unas cajas gigantes que ocupaban todo el living. Después, el tío (Fidel) y Pedro las armaron”, recuerda entre risas Geraldine de seis años.

Pedro, el hijo mayor del matrimonio, estudia en nuestra escuela el oficio de Reparador de PC.  Junto a su padre, armaron un espacio exclusivo para las computadoras dentro del hogar. 

Para las chicas más grandes, que viven en el hogar y que están habituadas al uso de herramientas informáticas, las PC son de gran utilidad, ya que ayudan mucho en cuanto a sus estudios debido al rápido acceso a la información y a las herramientas utilitarias que facilitan la escritura.

“Antes íbamos al cyber, ahora podemos investigar temas personales, hacer un trabajo para la facultad y todo este tipo de cosas directamente desde acá”, nos comentó Jeniffer, una de las chicas que vive en el hogar.

Sin duda, esta es una experiencia enriquecedora para quienes trabajamos día a día en la Fundación Equidad, pero más importante aún, un testimonio de la inmensa labor que hacen muchas personas como Margarita, Fidel y sus hijos.

 

Gracias por recibirnos,

María Eugenia Estenssoro y Haroldo Grisanti.

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